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    BIOGRAFÍA DE ANTONIO MOLINA

    Antonio Molina. Antonio Molina de Hoces (Totalán, Málaga, España, 09/03/1928 – Madrid, España, 18/03/1992). Cantaor, actor
    Antonio Molina es uno de los grandes ídolos de la canción española. Su inimitable estilo personal, mezcla de flamenco y copla, sus largos falsetes (a veces rozaban el minuto) o su prodigiosa voz fina y cristalina, elevaron al maestro a la cúspide. Cantaor de múltiples registros, entonaba guajiras, colombianas, milongas, habaneras, zambras... Su legado musical supera el millar de canciones y una docena de películas que llenaron los cines de la época. Se mantuvo en la cima durante dos décadas, desde 1950 hasta finales de los 60’s. La radio fue su gran aliada, la que difundía sus canciones a todas horas, y fue el primer artista que actuó en una plaza de toros ante más de 10.000 personas. Es uno de los intérpretes más influyentes, admirados e imitados.

    Nacido en el humilde barrio malagueño de Huelín, era el menor de cuatro hermanos y tuvo que empezar a trabajar a los 10 años para ayudar a la economía familiar. Aficionado al cante desde niño, se marchó a Madrid en busca de fortuna en 1942. Solo tenía 14 años y durante una década, desempeñó varias profesiones (tapicero, camarero) que nada tenían que ver con sus inquietudes artísticas. Su primera gran oportunidad surgió en 1949. Acababa de terminar el servicio militar y sus compañeros le animaron para que se presentara a un concurso de talentos en Radio España en el que resultó ganador. Fue premiado con 150 pesetas y un contrato discográfico con el sello barcelonés La Voz de su Amo. Así grabó sus primeras canciones, entre las que figuran dos composiciones de quien había sido su maestro de canto, José María Lezaga: “El agua del avellano” y “El macetero”.

    Durante un tiempo, trabajó en una sala de fiestas en Barcelona, y cuando regresó a Madrid, en 1952, realiza su primera incursión en el cine y participa en un cortometraje titulado ‘El macetero’ por el que recibe 25.000 pesetas. Ese mismo año, el empresario Juan de Lara contrata a Molina como parte del elenco del espectáculo ‘Fantasía de Estrellas’, que recorre Andalucía. Aunque partió como telonero, al final de la gira tuvieron que cambiar los carteles y encabezarlos con su nombre. La respuesta del público de Córdoba y posteriormente el de Granada, Cádiz o Málaga, consolidó su estatus de estrella. Cuando debutó en el Teatro Fuencarral de Madrid, Antonio Molina ya era la figura principal.

    En 1953 rueda su primera película como protagonista. Dirigida por Antonio del Amo, ‘El pescador de coplas’, logró un gran éxito de taquilla. Molina interpretaba aquí los populares pasodobles “Adiós a España” y “Yo quiero ser mataor”. También en 1953 presenta el espectáculo ‘Así es mi cante’, que llena los teatros de Madrid, Barcelona, Cádiz, Valencia o Málaga. El artista, que en esta época ya estaba casado con Ángela Tejedor Capitán e iba a ser padre, fue requerido en América Latina, donde sus discos tenían una gran aceptación. Su experiencia allí, principalmente en Argentina, no hizo sino consolidar su estrellato. En 1954 crea su propia compañía y presenta el espectáculo ‘Hechizo’ en el Teatro Calderón de Madrid. Durante un año recorrió los escenarios de toda España.

    El cantaor malagueño, a quien llamaban ‘el ruiseñor moreno’, triunfó en el mundo del cine y siguió estrenando películas. En ‘Esa voz es una mina’ (1955) interpretaba “Soy minero” y “Malagueña”; en ‘La hija de Juan Simón’ (1956) cantaba “Soy un pobre presidiario”. Luego llegaron ‘El cristo de los faroles’ (1957), ‘Café de chinitas’ (1960) o ‘Puente de coplas’ (1965). En éstas dos últimas, formó pareja con otro gran cantaor del momento, Rafael Farina. Diez años después hizo ‘Canciones de nuestra vida’ (1975) y ya en 1987, bajo la dirección de José Ulloa, grabó su último filme, ‘Andalucía chica’.

    Antonio Molina, convertido en un ídolo, alternó el cine con la grabación de discos y con sus múltiples espectáculos: ‘Garbo’ (1955), ‘Ronda española’ (1957), ‘Evocación’ (1959), ‘Vendo la alegría’ (1963), ‘Así es el cante’ (1964) o ‘La copla y el cante’ (1965), entre otros. Estrenó casi uno por año hasta 1986, llenando teatros y plazas de toros en sus giras por todo el país. Hasta el general Franco le llamaba para actuar en el Palacio de San Ildefonso, en La Granja, los 18 de Julio y le regaló un coche de importación que utilizaba en sus giras. Sus éxitos discográficos, no paraban de sonar. Además de “Soy minero”, el más emblemático y popular de su carrera, la lista es interminable: “Adiós a España”, “Soy un pobre presidiario”, “¡Ay mi Málaga!”, “Cocinero, cocinero”, “María de los Remedios”, “Ángela del alma mía” o “Yo quiero ser mataor”.

    Aunque siguió cantando en las décadas siguientes, no lo hizo con tanta asiduidad. Su despedida de los escenarios fue en 1986 con el espectáculo ‘Adiós mi España’. En 1990, ya retirado de las tablas por motivos de salud, recibió el Disco de Platino junto a Juan Valderrama, como reconocimiento a su trayectoria. Un año antes le habían diagnosticado una fibrosis pulmonar, enfermedad que acabaría con su vida el 18 de marzo de 1992.

    Antonio Molina fue el patriarca de una saga de artistas. Casado con Ángela Tejedor desde 1951, tuvieron ocho hijos, entre ellos Ángela, Paula, Miguel, Mónica y Noel, también dedicados a la interpretación y a la música.

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