Radio de Georges Brassens
Convertido en un icono de la cultura francesa, Georges Brassens obtuvo notoriedad por sus canciones sencillas y elegantes, por su brillante manipulación del lenguaje y por la variedad de sus letras. Incluso está considerado uno de los más notables poetas de la posguerra en Francia. Igualmente ha musicado textos tanto de figuras literarias célebres como de poetas relativamente desconocidos (Louis Aragon, Victor Hugo, Jean Richepin, François Villon o Guillaume Apollinaire). Asimismo se hizo famoso por su conducta subversiva, satirizando la religión, el conformismo de la sociedad o la moral hipócrita. Su percepción sobre la libertad estaba cercana al anarquismo, y en sus canciones expresaba esas convicciones de forma sutil.
Sus primeras canciones datan de principios de los 50"s: "Le gorille" (1951), "La mauvaise reputation" y "Les amoureux des bancs publics" (1952) o "Chanson pour l'auvergnant" (1955). Sus amigos, que las habían escuchado, le animaron para que las llevara a cabarets o cafés. Como era muy tímido, lo que pretendía era vendérselas a otros cantantes famosos. Pero la cantante Patachou, muy conocida en el prestigioso café Les Trois Baudets, le introdujo en la escena musical. Posteriormente se hicieron periódicas sus presentaciones en el Olympia. En sus actuaciones (raramente fuera de Francia) aparecía con su guitarra acústica y la mayor parte de la veces solo le acompañaba su amigo Pierre Nocles con un doble bajo, y algunas vedes un segundo guitarra (Barthélémy Rosso, Joël Favreau).
Brassens escribió en torno a 250 canciones, de las que llegó a grabar 200, y las otras 50 permanecieron incompletas. Se han traducido a 20 idiomas, incluido el esperanto y su influencia se ha extendido a lo largo de generaciones, no solo a los músicos franceses. Muchos artistas de Japón, Israel, Rusia, Estados Unidos (donde tiene un club de fans), Italia o España han grabado versiones de sus composiciones. En España lo han hecho Paco Ibáñez, Javier Krahe, Joaquín Carbonell, Loquillo o Pi de la Serra.
En 1921, Brassens murió de cáncer en Saint-Gély-du-Fesc, después de sufrir problemas de corazón durante muchos años. Sus restos descansan en el Cementerio le Py, en Sète.