Hay varias razones por las que Jimmie Lunceford (1902-1947) mereció pasar a la historia del jazz. Su orquesta, en la segunda mitad de los años treinta, consiguió situarse en el triunvirato de las mejores formaciones de su época junto las de Count Basie y Duke Ellington. Sus arreglos, originales y hechos a la medida de sus instrumentistas, la disciplina y la concordia entre todos los miembros de la banda y por supuesto su música, eran las claves de aquel éxito. Lunceford, realiza estudios musicales en la High Scholl de Denver (Colorado) bajo la dirección de Wilberforce J. Whiteman, padre del célebre director de orquesta, Paul Whiteman. Continua sus estudios en Memphis (Tennessee) y aprende a tocar varios instrumentos como el saxo alto, clarinete, trombón, flauta y guitarra. Se gradúa en la Fisk University de Nashville, con un diploma que le permite ejercer como profesor de música en Memphis. Mas tarde, trasladado a New York, se matriculara también en el New York City College. Aprovecha aquellos conocimientos para tocar en varias bandas como las de Elmer Snowden y en la de Wilbur Sweatman. En 1927, en Memphis, decide organizar su primera orquesta, los Chickasaw Syncopators con alumnos y compañeros de la Fisk University. En 1929, ficha para la orquesta a tres pilares de la que muy pronto será la gran Jimmie Lunceford Orchestra, el pianista, Edwin Wilcox, el saxo alto, Willie Smith, y el batería, Jimmy Crawford. En 1930, la orquesta empieza a darse a conocer por los alrededores de Memphis, pero será en Buffalo (New York), donde en 1933, la orquesta de Lunceford empieza ser tomada en serio por los círculos jazzistas de la Gran Manzana. Aquél año sería demás la de la incorporación mas importante de la orquesta: El trompetista y genial arreglista, Melvin Sy Oliver, que sería la base del extraordinario éxito de la orquesta.