Hija de un campeón de acordeón y de una organista de iglesia, Shara Worden creció rodeada de música y pronto descubrió que su increíble voz era un diamante en bruto. Estudió ópera, se fue a Nueva York, compaginó el estudio de Debussy con los conciertos de Antony and the Johnsons y Rebecca Moore, y definió una personalidad musical compleja a medio camino entre Puccini y PJ Harvey.