Canal de Peret
Peret (Pedro Pubill Calaf , 26/03/1935) se había trasladado siendo un niño desde Mataró a la calle Salvadors junto a la calle de la Cera, un lugar donde vivía un pequeña comunidad gitana desde hacía varias generaciones. Su padre era un conocido vendedor de textil conocido como "el Mig Amic" (el medio amigo) con el que el joven Peret aprendió el oficio de mercadear con trajes y telas.
En 1947 Peret debuta junto a su prima Pepita en las funciones y festivales infantiles como los Hermanos Montenegro, ese año reciben una copa de manos de Evita Perón como ganadores de un concurso organizado para agasajar a la primera dama argentina. Peret era un guitarrista autodidacta, pero será un accidente de motocicleta a mediados de los años 50 en Palma de Mallorca lo que le inclina definitivamente hacia el arte (y gracias al que se libra de la mili). "Fue en ese momento cuando me tomé en serio la guitarra aunque en mi familia nadie había sido artista", recuerda.
Protagonista indiscutible de la rumba catalana, había construido ese nuevo ritmo a finales de los años cincuenta influenciado por el mambo de Perez Prado y el rock de Elvis Presley.
Las primeras actuaciones como Peret y sus gitanos se celebran en un restaurante de Calella. Luego llegaría un primer single titulado "Patio Flamenco" destinado al incipiente turismo. "Me llevó Paco Aguilera (bailaor, hijo del guitarrista del mismo nombre que acompañaba a Lola Flores) al estudio de grabación y me pagaron tres mil pesetas" recuerda Peret.
Luego se embarcó con su amigo Toni (que más tarde se convertiría en uno de sus palmeros) destino al Rio de la Plata, primero Montevideo y luego Buenos Aires, no era una gira artística, era un viaje para vender telas. Regresan alrededor de 1961. Vuelve a los estudios de grabación y graban varios singles para el sello EMI.
Entre 1962 y 1963 se convierte en el coordinador de los artistas que participan en la película "Tarantos" dirigida por Rovira Veleta y protagonizada por Carmen Amaya. La película gana un Oscar a la mejor película extranjera en 1964. A Peret se le ve en la fiesta gitana en la playa del Somorrostro y acompañando a la bailaora Carmen Amaya, pero su labor se desarrolla básicamente detrás de las cámaras, acompaña al bailaor Antonio Gades en su memorable baile en las ramblas y se encarga de coordinar a la tropa de gitanos que aparecen como extras de la película.
Su manager de entonces le lleva a Discophon, sello en el que debuta en las navidades de 1963 con "Villancicos gitanos". Mientras su carrera como artista se solidifica, EMI reedita los singles que había grabado anteriormente. Debuta en "el Duende" tablao madrileño propiedad de Pastora Imperio y Gitanillo de Triana. Salta a la televisión y a la fama.
1968 se convierte en el despegue definitivo de su carrera internacional, interviene en el Midem de Cannes y gana el festival de Sopot en Polonia. En 1967 estrena "Una Lágrima" con Vergara (posteriormente Ariola). Los éxitos se suceden por toda Europa hasta el punto de que participa en la ceremonia de apertura de las olimpiadas de Munich de 1972.
En 1974 acude al festival de Eurovisión con la canción "Canta y se feliz" en un momento de fuerte presión internacional contra el régimen de Franco por la ejecución (por el método del garrote vil) del anarquista Puig Antich. El festival lo ganan los suecos Abba con la canción "Waterloo". Ese mismo año Peret se deja crecer el mismo bigote que James Brown y hace funk en la lengua de los gitanos, el caló.
Con la muerte de Franco y la posterior transición política, Peret sigue trabajando con la intención de conquistar definitivamente el mercado americano. Pero una noche viajando por una carretera ve como una luz le envuelve. No está claro si fue una experiencia mística o una abducción de los extraterrestres, el caso es que Peret se hace predicador de la iglesia Evangelista de Filadelfia y colabora con ellos para levantar varias iglesias en diversos puntos de Barcelona. Con Peret fuera de juego musical, solo queda Gato Pérez en activo que desde 1978 teoriza alrededor de la rumba catalana, el ventilador y sus circunstancias.
Peret regresa a la acción en 1991, reorganiza a los gitanos de la calle de la Cera y produce varios discos. Protagoniza la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a Los Manolos y Los Amaya. De nuevo varias generaciones de músicos de aquí y de allá descubren en público su querencia por Peret. Lugares como Londres y Nueva York bailan al ritmo de su rumba.
Seguramente la imagen más potente de la historia de la música popular en España es ver a Peret dándole la vuelta a su guitarra. Muy pocos han intentado imitar el malabarismo y hoy es casi imposible verlo en un escenario. "Es que no es fácil" dice Peret con una sonrisa.